Mallorca – un paraíso en el Mar Mediterráneo

‘¿Qué tienes tú que yo no tengo? así cantaba hace cuarenta años la cantante alemana Katja Ebstein, y esto podría ser exactamente lo que piensan muchos directores de turismo en otros destinos europeos cuando miran, con envidia, a la exitosa historia del turismo en Mallorca. La respuesta es relativamente simple. Europa tiene muchas islas bonitas, pero ninguna de ellas ofrece tantas alternativas positivas como Mallorca para elegirlo como destino vacacional: más de 300 días de sol al año y en general un agradable clima mediterráneo; muy fácil de llegar, sólo un vuelo de dos a tres horas de duración desde la mayoría de los aeropuertos europeos; infraestructura ideal; un alto nivel de seguridad; más de 500 km de costa con preciosas playas y tranquilas bahías; numerosas oportunidades para practicar deportes y actividades de ocio – y no sólo para los jugadores de golf- , así como una gran variedad de oferta gastronómica y actividades culturales. Por esta razón, Mallorca gana puntos y recibe hasta 12 millones de visitantes anuales.

Lo que hace que Mallorca sea interesante para al público internacional, se forjó durante más de 1.000 años de historia, por personas que habitaron o conquistaron la isla e hicieron que la tierra sea cultivable, creando un hábitat que permitió vivir a la gente tanto de la agricultura, la artesanía, el comercio y servicios. Queremos dar, a los que visitan nuestra página web, una perspectiva de los 8.000 años de historia de Mallorca, sus paisajes y la historia del turismo de Mallorca.

Una vista rápida de 8.000 años de historia de Mallorca

Los primeros vestigios de vida humana en Mallorca se remontan al siglo sexto antes de Cristo. Los primeros habitantes llegaron por mar y vivían en cuevas – Drac, Campanet y Arta – , como lo demostraron ciertos hallazgos, cazaban cabras y antílopes para su alimentación, mantuvieron animales domésticos y construyeron chozas de madera o de piedra en las que vivían. Entre 1500 y 300 AC, el punto culminante de la cultura Talayot, se establecieron unos 20 asentamientos de varios cientos de habitantes. Los talayots se utilizaron en un principio como torres de vigilancia, más tarde como viviendas, y también como lugares de culto. Se han encontrado algunos elementos en Cala Pi, Artà, Llucmajor, Santa Margarita, Santanyí y Puig de Na Morisca, de Santa Ponsa.

Ahora vamos a avanzar en el tiempo a la época de los romanos en Mallorca. En el año 123, 3.000 legionarios romanos conquistaron la isla. Hasta la caída del Imperio Romano en el siglo III, los romanos tenían el control de la isla. Fundaron ciudades como Palma, Alcudia y Pollença y construyeron el puerto de Soller. Mallorca se benefició de la experiencia de los constructores romanos, como lo demuestran los restos de acueductos del periodo. Con los nuevos sistemas de riego se crearon plantaciones de olivos y viñedos

700 años antes de Cristo, los árabes comenzaron a interesarse en Mallorca. Llegaron primero como piratas y saquearon, no sólo en Mallorca y Menorca, sino también en otras islas del Mediterráneo, como Cerdeña. A partir del siglo IX comenzó el período de dominación árabe. Aunque muchos mallorquines aún se refieren a la ocupación árabe, Mallorca floreció a lo largo de este período. Ellos introdujeron sistemas de riego e introdujeron el cultivo en terrazas en el paisaje montañoso como ser de limones, naranjas y almendros. Enseñaron a los mallorquines cómo construir las famosas paredes secas. Muchos de los nombres de lugares en Mallorca tienen raíces árabes como ser Binissalem, Biniaraix, Fornalutx y Felanitx.

La era árabe terminó en el año 1229 con la conquista de la isla por parte de Jaime I de Aragón, quien llegó el 12 de septiembre de 1229 con su armada a Santa Ponsa y entró en Palma el 31 de diciembre de 1229. Aunque Jaime I, en general muy venerado y honrado en celebraciones anuales, conquistó la isla con una lucha sangrienta y destructiva. Jaime I libró la ciudad de Palma del saqueo, pero los que no se sometieron o cooperaron, fueron asesinados y la mayoría de los monumentos de origen árabe fueron destruidos. Tras la muerte de Jaime I en 1276, sus hijos, el rey Pedro II de Aragón y Jaime II, que se coronó rey de Mallorca, lucharon por el derecho de gobernar como rey. Durante el reinado de Jaime II se fundaron algunas ciudades o crecieron algunas que ya existían como Algaida, Binissalem, Campos, Felanitx, Sa Pobla, Selva y Sineu. Jaime II construyó en Palma el Palacio de la Almudaina como sede del gobierno y comenzó a construir Castell Bellver en las afueras de la capital. El hijo de Pedro, Alfonso III, invadió la isla, pero la abandonó en 1285, devolviéndola a Jaime II después de que el Papa le amenazó con excomulgarlo. Las siguientes décadas estuvieron marcadas por disputas continuas entre los dos reyes que terminaron con la Batalla de Llucmajor en 1349, y al mismo tiempo el final del Reino de Mallorca.

En los siglos posteriores hubo muchas invasiones de piratas, así como epidemias y períodos de hambruna. La situación económica de la isla cambió al principio del siglo XIX. La agricultura floreció gracias a las nuevas posibilidades de exportación. Las artesanías, en particular la industria del cuero en Inca, generaron puestos de trabajo para mucha gente brindando un ingreso modesto. Se aprovecharon las posibilidades de la electricidad y con ello se comenzó la construcción del ferrocarril entre Palma e Inca. A mediados del siglo XIX descubrieron una nueva fuente de ingresos, con el comienzo del turismo, una industria aún insignificante en ese momento. Más adelante más sobre este asunto.

El paisaje de Mallorca

El paisaje mallorquín se caracteriza por sus diversos contrastes.  Escarpadas cordilleras se alinean por un lado junto al mar y por el otro lado forman extensos valles y llanuras que se utilizan principalmente como tierras agrícolas. Grandes playas y pequeñas calas se encuentran bajo un telón de fondo de un paisaje ondulado y montañoso. Los distintos paisajes incluyen la Serra de Tramuntana, Es Raiguer, Pla de Mallorca, Llevant, Migjorn y Palma.

El paisaje de montaña más famoso es la Serra de Tramuntana, de 15 km de largo con 11 picos que corren paralelo a la costa del noroeste. El pico más alto es el Puig Major que mide 1.445 metros. Debido a su singular paisaje, la Serra de Tramuntana fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. La Serra de Tramuntana se caracteriza por valles fértiles regados por el agua de las montañas, contando con numerosos huertos de naranjos y limoneros así como viñedos y plantaciones vegetales. Los pueblos más famosos son Soller, Estellencs, Banyalbufar, Deià, Valldemossa y Pollença en el norte, así como Calvià, en el suroeste.

En el sureste, la zona del Raiguer limita con la zona de la Serra de Tramuntana. Como una zona de transición montañosa al Pla de Mallorca, la agricultura es muy difícil en ese lugar y por lo tanto menos pronunciada. Como consecuencia no hay localidades principales. En el centro de la isla se encuentra el Pla de Mallorca. Es el centro de la agricultura de la isla con viñedos y plantaciones de almendros, así como la producción de alimentos para las necesidades diarias tales como: patatas, verduras, arroz y maíz. En esta región protegida por las montañas hay hasta cuatro cosechas al año de algunos productos. Además de la agricultura, la población en el noreste de Pla de Mallorca tiene unos buenos ingresos de la industria del turismo, sobre todo en las localidades de Alcudia y Can Picafort.

La región al este o al noreste es conocida como Llevant. Aquí existe una cadena montañosa llamada Sierra de Levante, pero los picos rara vez superan los 500 metros. Cala Millor, Son Servera, Sa Coma y Cala Ratjada, con sus hermosas playas, así como las tres cuevas naturales del Drach, Coves del Hams y Calas d`Arta, se encuentran en esta zona. La ciudad más importante de Llevant es Manacor, donde la industria de perlas artificiales y muebles se ha desarrollado vivamente.

La zona de Migjorn limita con el Pla de Mallorca y la zona de Levante y medios de vida aquí se basan principalmente en torno a la agricultura. Una visita al mercado semanal de Campos merece la pena. La zona de Llevant incluye la franja costera donde se encuentra la pequeña localidad de Colonia de Sant Jordi y la playa de Es Trenc. El municipio de Campos, sin embargo, tiene poco beneficio económico de su belleza natural, ya que en la zona de la playa de Es Trenc, de 6 km de largo, no se puede construir y todos los intentos para erigir es esa zona centros de vacaciones han fracasado. Las comunidades vecinas a Campos, Llucmajor y Felanitx, se encuentran en el área de influencia de las estaciones de El Arenal y Porto Colom.

La última área es Palma, que es la capital de la isla y el más pequeño de los 52 municipios de Mallorca, pero con la población más numerosa, se estima en 500.000 habitantes. La capital de Palma es el indiscutible centro económico y político de la isla con la sede del Parlamento, el Gobierno de Baleares y el Consell Insular.

La historia del turismo en Mallorca

Como se mencionó anteriormente, la historia del turismo en Mallorca comenzó en la mitad del siglo XIX. Los turistas más famosos durante este período fueron el compositor polaco Frederic Chopin y la escritora francesa George Sand (“Un invierno en Mallorca”) que pasó el invierno de 1838 a 1839 en Mallorca y que siguen proporcionando el pueblo de Valldemossa una buena renta turística. Unas décadas más tarde, el Archiduque Ludwig Salvator de Austria, escribió la primera gran guía sobre Mallorca, “las Baleares en palabras e imágenes”. El Gran Hotel fue construido alrededor del cambio de siglo en Palma y abrió en 1903 para dar cabida a un exigente público internacional. Hoy en día es el Centro Cultural de La Caixa. La fundación de la asociación de turismo “Fomento de Turismo” se estableció en 1905, y muestra desde ya hace mucho que se reconoce la importancia del turismo para Mallorca. Hasta el inicio de la Guerra Civil Española (1936 – 1939), Mallorca recibió unos 40.000 turistas extranjeros cada año, entre ellos escritores, pintores, actores, existencialistas.

La industria del turismo en las Islas Baleares, fue interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, pero ya en 1950, las estadísticas de la Asociación de Turismo mostraron que casi 100.000 turistas visitaron la isla. Con el desarrollo progresivo del tráfico aéreo y el auge del turismo internacional, se reconoció la importancia de la construcción de un nuevo aeropuerto. En 1997 se inauguró el nuevo aeropuerto de Son Sant Joan y desde entonces se ha ampliado continuamente. El desarrollo y el aumento del turismo ha continuado y su pico mayor provisional tuvo lugar en el año 2016 con 12 millones de turistas.